No paro de pensar qué hubiera sido si en vez de Sol ataca a la rata otro perro. Igual se había muerto a estas horas. Nosotros seguimos buscando el erizo por el patio, pero a lo mejor haya muerto envenenado. ¡Quien sabe! Y no lo sabremos nunca, porque suele hacer cuevas y se mete por el día, y si se ha muerto, ya no lo sabremos. En fin, la vida de los animales es así. Unos nacen y otros mueren. Lo más seguro es que las ratas vuelvan de nuevo, que no es la primera vez que hollaban en mi patio.
Así, ... (ver texto completo)
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