Quizás estemos locos, porque vamos quitando la cizaña del trigal, a sabiendas de que esa cizaña la sembraron gordos caciques que manejan el cotarro de la vida con la fuerza de sus botas y no con la persuasión de sus sonrisas. Quizás estemos locos, porque no nos reímos cuando una anciana se cae en la calle patas arriba y nos morimos de risa, en cambio, oyendo peroratas engoladas. Quizá, por todas estas razones, estemos locos. (Alvaro de Laiglesia. Humor gráfico español del siglo XX, fragmento del ... (ver texto completo)