Abro la
puerta y entras hasta mi almohada, tal y como llegaste. Me está llamando el ayer. muy fuerte. en el maisaje, y en el canto de pájaros que admirabas.
Llegaste y como rembrabas de ternura, te prendí una rosa en tu pecho ya ondulado: caminabas hacia mujer... y ciertamente yo me preguntaba el porque mi jadeante timidez.
Llegaste para permanecer en lo hondo de mi memoria: la distancia no ha apagado aquellos suspiros entre los chopos del
río, cuando en sueños, vol´´bamos hasta una nube blanca
... (ver texto completo)