Qué baile infatigable el de las rosas!
¡Qué gajo tan desnudo!
El aire de las hojas rumorosas
lleva y devuelve su violín agudo.
Residencia del nardo, flor candente
en su propio latido:
la tierra de tu pecho y de mi frente
es doble semillero florecido.
¡Qué gajo tan desnudo!
El aire de las hojas rumorosas
lleva y devuelve su violín agudo.
Residencia del nardo, flor candente
en su propio latido:
la tierra de tu pecho y de mi frente
es doble semillero florecido.