EL CRIMINAL
Un hombre joven y fuerte, debilitado por el hambre, se hallaba sentado en la acera con la mano extendida
hacia los transeúntes, mendigando y repitiendo la triste canción de su derrota en la vida, sufriendo el
hambre y la humillación.
Al caer la noche, resecos los labios y la lengua, su mano aún estaba tan vacía como su estómago.
Con las pocas fuerzas que le quedaban logró salir de la ciudad y sentarse bajo un árbol a llorar
amargamente. Entonces elevó los perplejos ojos al cielo ... (ver texto completo)
Un hombre joven y fuerte, debilitado por el hambre, se hallaba sentado en la acera con la mano extendida
hacia los transeúntes, mendigando y repitiendo la triste canción de su derrota en la vida, sufriendo el
hambre y la humillación.
Al caer la noche, resecos los labios y la lengua, su mano aún estaba tan vacía como su estómago.
Con las pocas fuerzas que le quedaban logró salir de la ciudad y sentarse bajo un árbol a llorar
amargamente. Entonces elevó los perplejos ojos al cielo ... (ver texto completo)