Nunca vi reírse a alguien con todos los elementos de su rostro. De pronto, adusta como una roca, pero sólo un instante. Luego columpiándose al otro extremo, como las caretas de un teatro, pero vestidos de inocencia y gracia, devolviendo las orejas hacia abajo, desarrugando la frente, dejando los ojos chinos para recuperar los redondos, igual que sus cejas, de oblicuas a ovaladas, desarrugando la frente, soltando sus párpados hacia abajo y al centro, extendiendo las arrugas de su nariz. Una sinfonía ... (ver texto completo)
Todo esto ocurría casi al llegar a mi paradero. Al bajarme, todavía con la sonrisa en los labios, intenté mirar una vez más a ese encanto de niña a través de los cristales del vehículo. Pero no la volví a ver. Sin embargo, estaba la abuela…, columpiando el mismo rostro de alegría, como un doble, pero de adulta. Entonces supe cómo sería la niña cuando grande. Esa nueva porción de risa me acompañó por muchas cuadras. Y mientras escribo esta experiencia, estoy aprendiendo también a columpiar mi nueva ... (ver texto completo)