No cambiaría un minuto de ayer contigo por cien años de vida sin ti.
alaa, alala madridddddddddddd
! que partidazooooo!
alaa, alala madridddddddddddd
estamos con el futbooooooooooo.

alaaaaaaaaa MADRIDDDDDDDDDDD
Buenas noches CHICAS.! COMO OS VA LA VIDA!
Los abusos son malos consejeros, ahora a pagarlos todos
es preciosa garbiñe
parati guapa
te veo muy bien en las fotos, con los foreros
un abrazo paea todos los amigos del foro
y llevate el nuestro josefina, bbeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee eeeeeeeeoooo

BESOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOSOSOOSOO SOSOOSOOSOS
es preciosa garbiñe
parati guapa
un abrazo paea todos los amigos del foro
CANCIÓN: MI MÚSICA ES TU VOZ

Si no te conociera si no estuviera aquí
no habría encontrado la alegría de vivir
enciendes melodías que brotan en tu voz
que calman y apaciguan mi lucha interior
y aunque somos diferentes nos une una obsesión
cantar es nuestra vida y mi música es tu voz
cuenta con mi vida que hoy la doy por ti
mi pasión la quiero compartir ... (ver texto completo)
Las rosas azules.

Las rosas azules son excelentes para agradecer a una persona que haya creído en ti. También ayuda a dar las gracias por un buen consejo o por cualquier otra buena situación en la que te hayan ayudado. Regalando a esta flor a alguien en exámenes, le estaremos trasmitiendo buena energía y mucha suerte.
Esta es la historia de cada uno de nosotros: el árbol son nuestros padres. De niños, los amamos y jugamos con ellos. Cuando crecemos los dejamos solos; regresamos a ellos cuando los necesitamos, o cuando estamos en problemas. No importa lo que sea, siempre están allí para darnos todo lo que puedan y hacernos felices. Usted puede pensar que el muchacho es cruel con el árbol, pero ¿no es así como tratamos a veces a nuestros padres
Cuentos de niños
Entonces el árbol, llorando, le dijo: - Realmente no puedo darte nada. Lo único que me queda son mis raíces muertas.
Y el hombre contestó: - No necesito mucho ahora, sólo un lugar para reposar. Estoy cansado después de tantos años...
- Bueno -dijo el árbol-, las viejas raíces de un árbol son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven, siéntate conmigo y descansa.
El hombre se sentó junto al árbol y este, alegre y risueño, dejó caer algunas lágrimas.
Esta es la historia de cada uno de nosotros: el árbol son nuestros padres. De niños, los amamos y jugamos con ellos. Cuando crecemos los dejamos solos; regresamos a ellos cuando los necesitamos, o cuando estamos en problemas. No importa lo que sea, siempre están allí para darnos todo lo que puedan y hacernos felices. Usted puede pensar que el muchacho es cruel con el árbol, pero ¿no es así como tratamos a veces a nuestros padres
El hombre cortó el tronco, construyó su bote y se fue a navegar por un largo tiempo. Regresó después de muchos años y el árbol le dijo:
- Lo siento mucho, pero ya no tengo nada que darte, ni siquiera manzanas.
El hombre replicó: - No tengo dientes para morder ni fuerzas para escalar, ya estoy viejo.
Entonces el árbol, llorando, le dijo: - Realmente no puedo darte nada. Lo único que me queda son mis raíces muertas.
Y el hombre contestó: - No necesito mucho ahora, sólo un lugar para reposar. Estoy cansado después de tantos años...
- Bueno -dijo el árbol-, las viejas raíces de un árbol son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven, siéntate conmigo y descansa.
El hombre se sentó junto al árbol y este, alegre y risueño, dejó caer algunas lágrimas.
El hombre cortó todas las ramas del árbol, que se sintió feliz, y no volvió. Cierto día de un cálido verano, regresó. El árbol estaba encantado. - ¿Vienes a jugar conmigo? -le preguntó.
- Me siento triste, estoy volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar, ¿puedes dármelo?
El árbol contestó: - Usa mi tronco para construir uno; así podrás navegar y serás feliz.
El hombre cortó el tronco, construyó su bote y se fue a navegar por un largo tiempo. Regresó después de muchos años y el árbol le dijo:
- Lo siento mucho, pero ya no tengo nada que darte, ni siquiera manzanas.
El hombre replicó: - No tengo dientes para morder ni fuerzas para escalar, ya estoy viejo.