Estoy marcando el ritmo con el vaso
y sé que dentro de un momento subiré por la pared.
No sé... Quizá es que tengo alma de gato
y a los gatos siempre se les trata mal:
no sé que voy a durar... pero me da igual.
Todo me da igual.
Aunque se me caiga el
cielo encima todo me da igual.
Y es que me da igual. ¡Todo me da igual!
Mientras no me falten medicinas todo me da igual...
y así no estoy mal.