La afición a la pelota en Vallelado, viene de muy antiguo. Los días de
fiesta, después de la misa mayor los mozos medían sus fuerzas en el improvisado
frontón que constituía la pared de la
iglesia, conocido hasta hoy en día el lugar donde jugaban como “el
juego viejo” o “el juego de pelota”. Esta
costumbre llegó a crear conflicto con los curas de la época por los desperfectos que se originaban en
vidrieras y cristaleras.