Nace el amor... y aquí su llama ardida
no deja casi nada;
lo que era ayer el centro de mi vida
se vuelve ciudadela abandonada.
¿Apaga el corazón los finos verdes
que este cielo derrama?
¿Diré que oscuramente tú los pierdes
por el musgo y la grama?
Vengo del fuego dulce, de la inmensa
claridad recibida;
soy la que nada sabe... la indefensa
criatura agradecida.
¿En dónde se refugian los panales
con sus líquidas flores?
¿En dónde el higueral, los manantiales
y mis siete colores?
3. Nace el amor en tallos de la muerte
como flor presurosa;
nunca el amante corazón advierte
espadas del jardín sobre la rosa;
nace el amor... y apenas resplandece
quiebra su rojo vuelo.
¿A qué extraños mandatos obedece
por el aire y el suelo?
Nace el amor... y aquí su llama ardida
no deja casi nada;
lo que era ayer el centro de mi vida
se vuelve ciudadela abandonada.
¿Apaga el corazón los finos verdes
que este cielo derrama?
¿Diré que oscuramente tú los pierdes
por el musgo y la grama?
3. Nace el amor en tallos de la muerte
como flor presurosa;
nunca el amante corazón advierte
espadas del jardín sobre la rosa;
nace el amor... y apenas resplandece
quiebra su rojo vuelo.
¿A qué extraños mandatos obedece
por el aire y el suelo?
Voy con esta alegría desatada
del naranjo a la higuera.
¿Quién me llama la bienenamorada
y quién, la colmenera?
Montaña indagadora nos recuerda
que el mar es su vecino,
para que no se esconda ni se pierda
el vislumbre marino.
Ya sube el gavilán como saeta
a la más libre altura;
ya entrega soledades la violeta
en su verde atadura,
comarca del encuentro, mediodía
de trémulos parajes:
mi cuerpo... mi camino... la osadía
de entrar en el temblor de tus ramajes.
Qué baile infatigable el de las rosas!
¡Qué gajo tan desnudo!
El aire de las hojas rumorosas
lleva y devuelve su violín agudo.
Residencia del nardo, flor candente
en su propio latido:
la tierra de tu pecho y de mi frente
es doble semillero florecido.
Voy con esta alegría desatada
del naranjo a la higuera.
¿Quién me llama la bienenamorada
y quién, la colmenera?
Montaña indagadora nos recuerda
que el mar es su vecino,
para que no se esconda ni se pierda
el vislumbre marino.
El río de los sueños, la blancura
del alba desenvuelta...
Aprendo los colores de espesura
y doy por dulces bosques media vuelta.
La tierra de mi luz y de mi sombra
inventa sus riberas
y con alados tréboles alfombra
azules cordilleras.
Qué baile infatigable el de las rosas!
¡Qué gajo tan desnudo!
El aire de las hojas rumorosas
lleva y devuelve su violín agudo.
Residencia del nardo, flor candente
en su propio latido:
la tierra de tu pecho y de mi frente
es doble semillero florecido.
Victoria con lo manitas que sois las mujeres para los postres te tiene que salir riquisima, Victoria pondrá de un día para otro mejor pero si no te sufre la paciencia no libra el mismo día cae, jajaja Victoria lo del Patxaran es una broma por que yo no bebo así que a mi que no me paren con el coche que pierden el tiempo, ya veras que buen sabor de boca se van a llevar tus invitados, seguro que los tendrás mas veces, pasalo bien
un abrazo
Teo jaajaj de que los tendre mas dias no lo dudes ni un momento, ya que los tengo semana si y semana tambien, osea se cada fin de semana,
Yo con los postres no pienses no solia hacer, fue Noemi que me animo poniendo sus flanes y yo me anime
Hice unas naranjas en almibar, que esas si quedaron muy buenas, ya pondre foto,
Feliz noche
Un abrazooooooooooooooooo
Teo jajja mañana te lo dire, como bien pone en la receta mejor de un dia para otro, y ya sabes cuando tu quieras y el patxaran me encanta en casa se hacia cada año,
Mañana tendre invitados y ya te contare lo que dicen de mis recetas,
Feliz noche
Un abrazooooooooooooooo
Victoria con lo manitas que sois las mujeres para los postres te tiene que salir riquisima, Victoria pondrá de un día para otro mejor pero si no te sufre la paciencia no libra el mismo día cae, jajaja Victoria lo del Patxaran es una broma por que yo no bebo así que a mi que no me paren con el coche que pierden el tiempo, ya veras que buen sabor de boca se van a llevar tus invitados, seguro que los tendrás mas veces, pasalo bien
un abrazo
Se enciende la torcaz como una brasa;
se encienden los espinos;
hay un silencio que volando pasa,
con nombre de caminos;
isla de mis abejas, claro monte
de aroma duradero;
llamada de horizonte y horizonte,
desde el amor primero.
El río de los sueños, la blancura
del alba desenvuelta...
Aprendo los colores de espesura
y doy por dulces bosques media vuelta.
La tierra de mi luz y de mi sombra
inventa sus riberas
y con alados tréboles alfombra
azules cordilleras.
2. He descubierto tierras extasiadas
en este amor, tan vivo...
Tengo suaves alcores y majadas
y el follaje impulsivo.
¿En dónde las orillas amorosas?
¿En qué huerto el espliego?
Un fino sur de palmas orgullosas
me da su verde fuego.
Se enciende la torcaz como una brasa;
se encienden los espinos;
hay un silencio que volando pasa,
con nombre de caminos;
isla de mis abejas, claro monte
de aroma duradero;
llamada de horizonte y horizonte,
desde el amor primero.
Despierta las semillas en reposo
y canta dondequiera;
estableciendo el tránsito amoroso
proclama la mañana pajarera.
Estoy en el incendio florecido
-salamandra en su llama-
y me entrego al amor incomprendido,
porque sé que me ama...
2. He descubierto tierras extasiadas
en este amor, tan vivo...
Tengo suaves alcores y majadas
y el follaje impulsivo.
¿En dónde las orillas amorosas?
¿En qué huerto el espliego?
Un fino sur de palmas orgullosas
me da su verde fuego.
Vestido de sus limpios elementos,
prometiendo su alianza
mostrándonos el nudo de los vientos
y el duradero mar de la esperanza;
seguro... porque cumple su promesa;
por su pasión alada;
dentro de su dominio resplandece
hasta la oscura zarza desgarrada.
Despierta las semillas en reposo
y canta dondequiera;
estableciendo el tránsito amoroso
proclama la mañana pajarera.
Estoy en el incendio florecido
-salamandra en su llama-
y me entrego al amor incomprendido,
porque sé que me ama...
Sobre apretada hostilidad de abrojos
el salto de la cierva;
perdidos en olor de lirios rojos
tres duendes de la yerba;
el huésped de la luz regocijado
bajo el día sonoro
descubre en mi cintura, en mi costado,
el revivir de sus abejas de oro.
Vestido de sus limpios elementos,
prometiendo su alianza
mostrándonos el nudo de los vientos
y el duradero mar de la esperanza;
seguro... porque cumple su promesa;
por su pasión alada;
dentro de su dominio resplandece
hasta la oscura zarza desgarrada.
Ni mayo con sus leves mariposas
ni junio con sus grillos
tienen -como este agosto de mis rosas-
tan hondos amarillos;
ya viene el corazón de la arboleda,
ya viene... palpitante,
trayendo paraísos de reseda
y el tímido candor del agua errante.
Sobre apretada hostilidad de abrojos
el salto de la cierva;
perdidos en olor de lirios rojos
tres duendes de la yerba;
el huésped de la luz regocijado
bajo el día sonoro
descubre en mi cintura, en mi costado,
el revivir de sus abejas de oro.
Maduro está el rosal en sus ardores,
madura la corona de la espiga,
beben un aire azul los labradores
y descansa la hormiga;
escogidas distancias
celebran golondrinas forasteras,
y cálidas fragancias
dan a mi pecho todas las praderas
Ni mayo con sus leves mariposas
ni junio con sus grillos
tienen -como este agosto de mis rosas-
tan hondos amarillos;
ya viene el corazón de la arboleda,
ya viene... palpitante,
trayendo paraísos de reseda
y el tímido candor del agua errante.