Puedo llenar de plumas
la sala abandonada
por cuantos acudían diariamente
a beber tu belleza de una copa,
a aspirar tu virtud en un arpegio.
Lo pondré todo, amigo,
en las manos de Dios, el gran poeta
que escribe con las risas y las lágrimas
de todo el universo,
porque aguardar la curación es vana ... (ver texto completo)
Puedo curarte con la bella música
que Dios mismo ha compuesto,
anotada en el libro de los árboles,
los rosales y prados, en las marmóreas fuentes
que ofrecen el descanso al peregrino
cuando cumple su viaje.
Nada puedes hacer, amigo fiel,
para evitar el golpe
traidor y ponzoñoso del destino,
sin saberlo, nací para este instante.
Alguna antigua culpa de mis padres
debo pagar con el dolor que agota
sin brindar el descanso de la muerte.
¿Qué aleyas recitar, gacela mía,
para ahuyentar la muerte que te ronda?
¿Cómo llenar de nuevo tu aposento
con los más dulces trinos,
el color delicado de los pájaros,
los reflejos del ámbar
y la honda resonancia de las rosas
o el incienso que invade poco a poco
recuerdos y tristezas?
No sé de quién partió,
qué mano tensó el arco
y alimentó la sierpe con mi sangre,
pero mi voz, antaño fuerte y honda,
se ha quebrado
y mis fuerzas se apagan
He confiado en mis fuerzas, demasiado,
y me he paseado sola por el bosque,
lejos de las seguras
verjas de los jardines del palacio,
buscaba a los derviches,
a los sabios ascetas
que apagan sus dolores y sus cuitas
en un giro infinito,
y un venablo me ha herido en el costado.
¿Qué se esconde en tus ojos, mi gacela,
qué secreto te niegas a contarme
y marchita tus noches
cuando el vino reúne a los amigos
en la suntuosa cámara
donde cada rincón es un espejo
en el que tus miradas arrancan
las más bellas canciones
al laúd y la darbûka?
Francisco Villaespesa >

Cuando me dices: Soy tuya

Cuando me dices: Soy tuya,
tu voz es miel y es aroma,
es igual que una paloma
torcaz que a su macho arrulla.
Sobre mi mano dormida
de tu nuca siento el peso,
mientras te sorbo en un beso
todo el fuego de la vida.
Cuando ciega y suspirante
tu cuerpo recorre una
convulsión agonizante,
adquiere tu faz inerte
bajo el blancor de la luna
la palidez de la Muerte. ... (ver texto completo)
Marilina Rébora >

ACATAMIENTO

He querido morir, Señor, pero he vivido
y confieso ante Ti mi aleve cobardía.
¿Qué dejo para aquellos semejantes que han sido
probados en dolor a punto de agonía?

Y por querer morir, Señor, he revivido
puesto que Tú dispones que pase al nuevo día,
retornada a mí misma, tras haber pretendido
ordenar mi existencia como si fuera mía.

Ya no habré de volver contra Ti aunque padezca
ni habré de lamentarme en la misma desgracia.
Si no es tu voluntad que mi vida perezca,
acepto de buen grado, Señor, tu santa gracia
y todos los misterios con que la tierra animas,
que para nuestro bien, lo que haces, estimas. ... (ver texto completo)
Si yo fuera sol y tu fueras luna yo te amaría, y en cada eclipse de amor yo te haría sólo mia.
Si ya no me amas, dimelo y no lloraré, pero no me pidas que te deje de amar de una sola vez.
Siento vibrar tu voz en todos los ruidos del mundo.
Si yo fuera sol y tu fueras luna yo te amaría, y en cada eclipse de amor yo te haría sólo mia.
Sólo el tiempo me hará olvidar lo que tú en mi corazón has dejado.
Siento vibrar tu voz en todos los ruidos del mundo.
Sólo sé que desde que nos separamos mi corazón late por verte otra vez.
amor Somos dos enamorados en busca de un corazón, mas son dos ilusiones que van a la perdición.
Sólo el tiempo me hará olvidar lo que tú en mi corazón has dejado.
Soy un chico legal, y querría ser ladrón, para trepar a tu casa y robarte el corazón.
Sólo sé que desde que nos separamos mi corazón late por verte otra vez.
amor Somos dos enamorados en busca de un corazón, mas son dos ilusiones que van a la perdición.
Te adoro como la vaca al toro.
Soy un chico legal, y querría ser ladrón, para trepar a tu casa y robarte el corazón.