18. No esperes hasta que las circunstancias te dejen en libertad, sino sepárate tú mismo de ellas.
19. Es enemigo de la serenidad un compañero perturbado y que se lamenta de todo.
20. Hay que pensar cuánto más leve sea el dolor de no tener que el de perder, y comprenderemos que a la pobreza le corresponde un tormento menor en cuanto es menor la posibilidad de mermar.
19. Es enemigo de la serenidad un compañero perturbado y que se lamenta de todo.
20. Hay que pensar cuánto más leve sea el dolor de no tener que el de perder, y comprenderemos que a la pobreza le corresponde un tormento menor en cuanto es menor la posibilidad de mermar.
21. Habituémonos a desprendernos de la pompa y a valorar la utilidad de las cosas, no sus adornos.