PRESENCIA.
Que jamás, en tiempo alguno, tu corazón abrace el odio.
Que el canto de la madurez jamás asfixie a tu niño interior.
Que tu sonrisa sea siempre verdadera.
Que las piedras de tu camino sean siempre encaradas como lecciones de vida.
Que la música sea tu compañera de momentos secretos contigo mismo. ... (ver texto completo)
Que jamás, en tiempo alguno, tu corazón abrace el odio.
Que el canto de la madurez jamás asfixie a tu niño interior.
Que tu sonrisa sea siempre verdadera.
Que las piedras de tu camino sean siempre encaradas como lecciones de vida.
Que la música sea tu compañera de momentos secretos contigo mismo. ... (ver texto completo)