Alondras penitentes

anuncian a las brasas

el húmedo verdor de las cenizas.

La oscuridad descorre sus crespones

acercando la luz al novilunio.
La siembra está granada.

Amanece, María, la promesa

sobre tu flor de loto

cuyos pétalos blancos

jamás fueron tocados por el limo.
... (ver texto completo)
Vestía el hombre harapos de ventura,

jirones de heliotropos, de azucenas.

El aroma de un trágico final

envolvía gardenias silenciosas

por vigilias sin alba.

Entre la lobreguez esclarecían

diez guirnaldas de estrellas

goteando su llanto luminoso.

Un sudario de sombras invisibles

cubría los desnudos.

El ángel de alas rotas

perecía en el fango

con plumas impregnadas de alto vuelo ... (ver texto completo)
Horizonte infinito con el velo

de una verdad a medias,

en la llanura de los pensamientos

la fe pierde la senda.
Deja surcos de fuego en la planicie

de una antigua creencia,

y la frágil arcilla en su alambique

se aterroriza y tiembla.
Quizá han llegado seres a la tierra

con mensajes remotos,

y pensamos que hay vida en un planeta

que soñamos hermoso
Viene de un negro espacio, no sabemos

su paz y su tormenta,

aparece de noche en nuestro cielo

oculto entre la niebla
En la llanura de los pensamientos

hay un objeto extraño

de un más allá, de algún mundo extranjero

misterioso y lejano.
Rasgaste mi tiniebla con tu rayo de amor,

hoy brilla en mi horizonte la tierra prometida

y un vendaval de rosas me eleva hacia tu cielo.
Derramaste en mi senda tu dulce resplandor,

tu estrella me anunció la blanca amanecida

y me abrazo a su estela en amante desvelo.
En la orfandad del Sol, dormían mis sentidos

por la noche del mundo, con frío de tu ausencia,

cosechaba la espina en oscuros latidos,

no brotaba la flor en la humana demencia.
Contemplo mis paisajes con ojos renacidos

porque tu claridad alumbra mi existencia,

la memoria dibuja vericuetos seguidos

ciega de sed y de hambre, sin la luz de tu ciencia.
Porque habita tu sol en mis pupilas

y maduran olivos de mi huerto,

brota en mi alma un quejido

anhelando la dicha de tu encuentro
Destellan las imágenes

en la atalaya gris del pensamiento,

florece en mi tu rosa, soy ofrenda,

soy humo enamorado de tu incienso.

Hay paz en tu sonrisa,

caricias de mis manos en tu vuelo,

silencio de oración en la mirada,

miel del panal azul en mi embeleso ... (ver texto completo)
Estás vivo y te siento

como un eco profundo en mi interior,

como un paisaje herido en mi cerebro.

Te veo en esta tierra,

de la cuna a la cruz, abriendo el cielo
... (ver texto completo)