Ni la tristeza, ni la desilusión, ni la incertidumbre, ni la soledad, ¡nada me impedirá sonreír!
Ni el miedo, ni la depresión, por más que sufra mi corazón, ¡nada me impedirá soñar!
Ni la desesperación, ni la ignorancia, mucho menos el odio o alguna ofensa, ¡nada me impedirá vivir!
En medio de las tinieblas, entre los espinos, en las tempestades y en extraviados caminos, ¡nada me impedirá creer en Dios!
Así errando y aprendiendo, todo me será favorable, para que yo pueda siempre evolucionar, ... (ver texto completo)
Ni el miedo, ni la depresión, por más que sufra mi corazón, ¡nada me impedirá soñar!
Ni la desesperación, ni la ignorancia, mucho menos el odio o alguna ofensa, ¡nada me impedirá vivir!
En medio de las tinieblas, entre los espinos, en las tempestades y en extraviados caminos, ¡nada me impedirá creer en Dios!
Así errando y aprendiendo, todo me será favorable, para que yo pueda siempre evolucionar, ... (ver texto completo)