La sabiduría es la unión del corazón con la mente y consiste en aprender todo lo posible, pero con la humildad de admitir que no lo sabemos todo.
Una de las mejores maneras de educar el corazón es observar nuestra interacción con los demás, puesto que estas relaciones son, en esencia, el reflejo de nuestra relación con nosotros mismos.