•A mono viejo, no se le hace morisqueta.
•A moro muerto, gran lanzada. Da a entender lo fácil que resulta mostrar arrojo cuando no queda enemigo con el que batirse. Es, por extensión, un refrán que critica a las personas que son cobardes y fanfarronas. * Sirve de burla contra los que se jactan de su valor cuando ya no hay riesgo. (Doval)