La calidad de vida depende de lo que ocurre en el espacio entre el estímulo y la respuesta. Hace falta valentía para admitir que usted es más importante que sus estados de ánimo y que sus pensamientos, y ser capaz de controlarlos.
La sabiduría es la unión del corazón con la mente y consiste en aprender todo lo posible, pero con la humildad de admitir que no lo sabemos todo.