VI

Ciruelo reflejado en los cristales, otoño
cayendo, flacidez y deseo, contradicción
de la naturaleza a vendavales
volviendo a una primera imagen:
el chorro cayendo entre las piedras,
y el cachorro, su fuerte ternura, en la pradera
al borde de la floresta, la saliva
en la lengua de la leona, los círculos de fuego ... (ver texto completo)
VII

Sílabas con aroma de jazmín, tiestos cansados
y gastados cimientos, sentimientos
que revivimos sin conseguir acomodar
en relación con qué casas deshabitadas.
A las cinco el silencio del sacrificio
y la luz sobre el gallo, campanadas
sobre el húmedo pasto, insectos en las hojas
y el grito de las urracas. Ecos ... (ver texto completo)
V

Difícil encontrar la otra parte del fuego.
No aguja en el pajar, ojo enhebrando.
De seda el hilo, suelto el hilván, entrar y salir
sin mancha
dejar
en la textura.
Fina Angelina se acercó cada día al temblor de la ceniza
extinguiéndose ... (ver texto completo)
VI

Ciruelo reflejado en los cristales, otoño
cayendo, flacidez y deseo, contradicción
de la naturaleza a vendavales
volviendo a una primera imagen:
el chorro cayendo entre las piedras,
y el cachorro, su fuerte ternura, en la pradera
al borde de la floresta, la saliva
en la lengua de la leona, los círculos de fuego ... (ver texto completo)
IV

El miedo es encontrar, pues encontrar
es encontrar la propia semejanza.
Pero también dudar, alucinado,
no asimilar el sueño inexplicado.
Interpretar los sueños
todavía constituye nuestra peor pesadilla.
¿A quién representamos? ¿Qué parte del insecto encierra en sí el veneno?
Cada estación, como cada palabra, ... (ver texto completo)
V

Difícil encontrar la otra parte del fuego.
No aguja en el pajar, ojo enhebrando.
De seda el hilo, suelto el hilván, entrar y salir
sin mancha
dejar
en la textura.
Fina Angelina se acercó cada día al temblor de la ceniza
extinguiéndose ... (ver texto completo)
III

No historia, sino aliento en busca
de reverdecidas ramas.
Lloraste desleído el fulgor de esas ramas
y tuve miedo de en lo oscuro ver
con gélidos ojos de muñeca,
barca en lago sin agua, barca vacía.

De tus pupilas ... (ver texto completo)
IV

El miedo es encontrar, pues encontrar
es encontrar la propia semejanza.
Pero también dudar, alucinado,
no asimilar el sueño inexplicado.
Interpretar los sueños
todavía constituye nuestra peor pesadilla.
¿A quién representamos? ¿Qué parte del insecto encierra en sí el veneno?
Cada estación, como cada palabra, ... (ver texto completo)
II

Nuestras vidas se vuelven otras vidas,
inacabadas como brillo de cristal
inacabado, y recordamos
lo fresco del rocío,
ya hoja quebradiza.
¿Somos historia? No, la mancha
invisible de la historia somos, humo
de imposible transparencia, ... (ver texto completo)
III

No historia, sino aliento en busca
de reverdecidas ramas.
Lloraste desleído el fulgor de esas ramas
y tuve miedo de en lo oscuro ver
con gélidos ojos de muñeca,
barca en lago sin agua, barca vacía.

De tus pupilas ... (ver texto completo)
Jeannette Lozano

Marzo 10, NY

I

Silencio blanco, sin pájaros,
y los árboles al soplo (nubes)
del ritmo del paisaje.
Entre lo que surge y lo que se va, ... (ver texto completo)
II

Nuestras vidas se vuelven otras vidas,
inacabadas como brillo de cristal
inacabado, y recordamos
lo fresco del rocío,
ya hoja quebradiza.
¿Somos historia? No, la mancha
invisible de la historia somos, humo
de imposible transparencia, ... (ver texto completo)
Jeannette Lozano

Marzo 10, NY

I

Silencio blanco, sin pájaros,
y los árboles al soplo (nubes)
del ritmo del paisaje.
Entre lo que surge y lo que se va, ... (ver texto completo)
Hay una luz
en su aliento
de árbol,
pájaros
de aquella tarde
en fuego revestida
sobre los huertos
Luz
el aliento del árbol.
Pájaros,
hombres,
en esa estancia herida.
*
Hija del hambre,
tus pasos segará
la pétrea luna
Hay una luz
en su aliento
de árbol,
pájaros
de aquella tarde
en fuego revestida
sobre los huertos
Morir, morir dentro
del árbol
al aire y lumbre
florecido
*
Hija del hambre,
tus pasos segará
la pétrea luna
Morir, morir dentro
del árbol
al aire y lumbre
florecido
Apenas el agua circundó la tierra
en su centro
se abrieron cavidades:
el viento devoró las copas de los cedros,
los nidos, el rostro de aquella voz
Van los hombres y las cosas
hacia la estancia primera.
La travesía es la voz.
Del monzón de arenas
emerge lo olvidado,
el polvo se levanta
en pequeños círculos.
Van a la entrada
del silencio.
A lo largo
la quietud,
la sagrada quietud
del sueño que los sueña. ... (ver texto completo)
Eras trigo al aire sosegado,
linterna que alumbraba mi cuerpo,
huella caudal de mis sentidos.

Tu palabra ave para mi sendero.

Mas ahora te desvaneces
y mi corazón sufre.
He de llorar
a mitad del río,
a mitad del puente
el fuego del amor.
Es la pregunta de la carne,
alas y caricias
de lumbre hasta los huesos, he
de llorar.

* ... (ver texto completo)