Haz bien, y no mires a quien. Enseña que el bien se ha de hacer sin fines particulares ni atender a determinada persona.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá. Advierte que los desgraciados pierden luego sus bienhechores.
El bien o el mal, a la cara sal. Significa que la buena o mala disposición de la salud se manifiesta en el semblante; o también, que no se pueden disimular fácilmente los afectos del ánimo.
Haz bien, y no mires a quien. Enseña que el bien se ha de hacer sin fines particulares ni atender a determinada persona.
El bien le hace mal. Da a entender que alguno hace uso del bien que tiene, y le convierte en daño propio.
El bien o el mal, a la cara sal. Significa que la buena o mala disposición de la salud se manifiesta en el semblante; o también, que no se pueden disimular fácilmente los afectos del ánimo.
Del bien al mal no hay un canto de real. Se advierte cuán cerca están los males de los bienes.
El bien le hace mal. Da a entender que alguno hace uso del bien que tiene, y le convierte en daño propio.
El bien suena y el mal vuela. Da a entender que más, presto se saben las noticias malas que las buenas.
Del bien al mal no hay un canto de real. Se advierte cuán cerca están los males de los bienes.
El bigote al ojo, aunque no haya un cuarto. Denota el gran aprecio que debe hacerse de la buena suerte, por los perjuicios y daños que se experimentan cuando se malogra.
El bien suena y el mal vuela. Da a entender que más, presto se saben las noticias malas que las buenas.
Ya te veo, besugo, que tienes el ojo claro. Da a entender que se penetra la intención de alguno. Se usa más, comúnmente la mitad de la frase: Ya te veo, besugo.
El bigote al ojo, aunque no haya un cuarto. Denota el gran aprecio que debe hacerse de la buena suerte, por los perjuicios y daños que se experimentan cuando se malogra.
A la bestia cargada, el sobornal la mata. Significa que al que tiene mucha carga, si le aumentan otra, por ligera que sea, le rinden.
Ya te veo, besugo, que tienes el ojo claro. Da a entender que se penetra la intención de alguno. Se usa más, comúnmente la mitad de la frase: Ya te veo, besugo.
Si preguntáis por berzas, mi padre tiene un garbanzal. Se zahiere al que responde fuera de propósito.
A la bestia cargada, el sobornal la mata. Significa que al que tiene mucha carga, si le aumentan otra, por ligera que sea, le rinden.
Berzas y nabos, para en una son entrambos. Se dice de aquellos, que, siendo de malas propiedades, se conforman y juntan para hacer alguna cosa.
Si preguntáis por berzas, mi padre tiene un garbanzal. Se zahiere al que responde fuera de propósito.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo. Aconseja la cautela con que se debe proceder para evitar lo malo que tiene apariencia de bueno.
Berzas y nabos, para en una son entrambos. Se dice de aquellos, que, siendo de malas propiedades, se conforman y juntan para hacer alguna cosa.
Meterse en algún berenjenal. Denota que alguno se mete en negocios enredados y dificultosos. Dícese con alusión a lo espinoso y áspero de las matas de esta planta.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo. Aconseja la cautela con que se debe proceder para evitar lo malo que tiene apariencia de bueno.
Becerrilla mansa, a su madre y a la ajena mama. Denota que el hombre comedido, dócil y de buen genio, halla amparo y buena acogida, no sólo entre los propios, sino también entre los extraños. También se dice: Becerilla mansa, a todas las vacas mama.
Meterse en algún berenjenal. Denota que alguno se mete en negocios enredados y dificultosos. Dícese con alusión a lo espinoso y áspero de las matas de esta planta.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna. Los que se acostumbran a beber, consumen en vino todo lo que ganan.
Becerrilla mansa, a su madre y a la ajena mama. Denota que el hombre comedido, dócil y de buen genio, halla amparo y buena acogida, no sólo entre los propios, sino también entre los extraños. También se dice: Becerilla mansa, a todas las vacas mama.
Es tan delgado que se puede beber. Se usa para ponderar lo muy fino y delgado de los lienzos y encajes.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna. Los que se acostumbran a beber, consumen en vino todo lo que ganan.