•Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
•nadie necesita tanto una sonrisa como quienes no tienen ninguna que ofrecer. Anónimo
•Nadie nace maestro. = Nadie nace enseñado.
•Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
•Nadie nace maestro. = Nadie nace enseñado.
•Nadie murmure de nadie, que somos de carne humana, y no hay pelleja de aceite que no tenga su botana (remiendo).
•Nadie nace enseñado. Señala que el estudio y la experiencia son las fuentes del saber. En ocasiones, se utiliza para excusarse de la falta de conocimientos sobre un tema.
•Nadie le dio la vara; él se hizo alcalde, y manda. Contra los que se aúpan sin permiso a una posición inmerecida. En general, el refrán denuncia la arrogancia y el entremetimiento de quienes se hacen con el poder de aquello que no les corresponde o se inmiscuyen con talante autoritario en asuntos que no son de su incumbencia.
•Nadie murmure de nadie, que somos de carne humana, y no hay pelleja de aceite que no tenga su botana (remiendo).
•Nadie le da vela en este entierro.
•Nadie le dio la vara; él se hizo alcalde, y manda. Contra los que se aúpan sin permiso a una posición inmerecida. En general, el refrán denuncia la arrogancia y el entremetimiento de quienes se hacen con el poder de aquello que no les corresponde o se inmiscuyen con talante autoritario en asuntos que no son de su incumbencia.
•Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
•Nadie le da vela en este entierro.
•Nadie hay más vacio, que aquel que está lleno de sí mismo.
•Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
•Nadie hable mal del día, hasta que la noche llegue.
•Nadie hay más vacio, que aquel que está lleno de sí mismo.
•Nadie ha visto el día de mañana.
•Nadie hable mal del día, hasta que la noche llegue.
•Nadie fue escaso para quien bien quiso.
•Nadie ha visto el día de mañana.
•Nadie extienda más la pierna, de cuando fuere larga la sábana.
•Nadie fue escaso para quien bien quiso.
•Nadie extienda la pierna sino hasta donde la sábana llega.
•Nadie extienda más la pierna, de cuando fuere larga la sábana.
•Nadie experimenta en cabeza ajena.
•Nadie extienda la pierna sino hasta donde la sábana llega.