Por suerte, la naturaleza me ha dotado de una curiosidad irracional hasta para las cosas más nimias. Eso me salva. La curiosidad es lo único que me mantiene a flote. Todo lo demás me hunde. ¡Ah!, y la vocación. No sé si sería capaz de vivir sin ella.
Existen dos cosas en el cine que tienen un valor distinto dependiendo de si las hace un hombre o una mujer: los desnudos frontales y el hecho de llorar.