¿Quién narizotas es la tal Madame Cixeaux?Porque si esa señora es la que elimina los comentarios a mi también me eliminó unos cuantos y eran la mar de divertidos, por lo que todo aquel que los leyera podria hacer unas risas y partirse en dos.Pero bueno da igual, ya procuraré hacer más comentarios graciosos.¡Palabra!
Valle de la muerte? Brujas? Señoras extrañas? bruf! qué pueblo tan siniestro, ¿no os parece?
Bueno, si no estás contento con la explicación dada pues da tu más.No se , igual a alguien se le cayó por ahí un bote de miel de la granja san francisco... Pero la explicación más razonable me parece que es esa ya que conozco la zona y sé de lo que hablo.
Se llena porque llueve.Está claro, es de cajón.
Este es el almacén de Trascastro, cerca de la carretera que sube al Páramo de Masa.
Estas son las ruinas de la ermita de La Magdalena, situada en las salinas y cerca del almacén al que da nombre.
Este es un antiguo almacén de sal , el de la Magdalena, hay otros dos más, también en ruinas.
Esta foto esta hecha desde la carretera hacia el castillo y el barrio que se ve se llama "los corrales".
Este al que le llamis vallejo, es lo que popularmente se llama ''valle de la muert'', no??? porque cuando había ganado se encontraban por ese valle osamentas del ganado muerto.

Si me equivoco, lo dudo, corríjanme!
Aclaración: la única explicación posible de que el campo olía miel es que allí había abejas...
En fin... No comment.
No flipeis!!! se ha probado que la charca no mana, esa es la típica pregunta de la gente de fuera: ¿y la charca como se llena? ¿¿¿mana?
¡Bien, chachi! nuevas fotos.
En relación a las rosquillas má buenas de Cernegula no cabe duda alguna que son las de Amparo (la mujer de Santiago), Decirle que os lleve unas al casino y ya vereis como vilveis a repetir.
Desde Los Casares se aprecia el pueblo de CERNéGULA ligeramente protegido del frío norte por las primeras estribaciones del Páramo.
La vista tiene interés, más que nada, por que nos permite ver el entorno inmediato del pueblo: las tierras de labor, la carretera con su empinada cuesta, los montes al norte, con el depósito del agua, entre ellos El Vallejo, ...
CERNéGULA asomando por la hondonada del Vallejo, entre la Corraliza y La Cuesta.
El Vallejo, que hoy está lleno de hierbas, estuvo durante años trillado por las pisadas de las ‘cernaulinas’ (y ‘cernaulinos’, para ser políticamente correctos) que iban a excavar las patatas al Páramo y por los carros tirados por bueyes que acarreaban las cosechas.
¡Cuántos recuerdos no guardarán estos parajes! ¿Cuántos susurros, chascalliros y cotilleos no habrán oído estas piedras?