Puerta principal del Palacio de los Condestables, sito en plaza del Mercado Mayor ó Plaza de la Libe, BURGOS

LA CASA DEL CORDÓN se llama así por el cordón franciscano que adorna la entrada principal. Fue construida a finales del siglo XV por los Condestables de Castilla D. Pedro Fernández de Velasco y su esposa Dª. Mencía de Mendoza y Figueroa.

La familia de los Velasco, duques de Haro, poseían un palacio situado en la calle Cantarranas la Menor -actualmente San Lorenzo- en el que residían durante sus estancias en Burgos, ciudad a la que solían acudir acompañando a los monarcas. Cuando D. Pedro fue nombrado condestable de Castilla, en el año 1473, el viejo palacio resultaba inapropiado para una persona de tan elevado rango. Por este motivo, entre los años 1476 y 1482, los Condestables iniciaron la construcción de un nuevo palacio en unos terrenos situados en la Plaza del Mercado Mayor, llamada anteriormente Corral de las Vacas. El edificio se levantó sobre otros edificios más antiguos, entre ellos uno conocido como Casa de la Princesa, de la que se conservan las columnas y capiteles góticos que aún podemos ver en la nueva calle peatonal abierta en la fachada este.

Las obras de construcción del edificio fueron realizadas por Juan de Colonia y por Simón de Colonia, hijo del anterior. A ellos se deben las columnas y arcos del patio interior, la puerta exterior de la fachada y el arco que comunica el zaguán con el patio. Contaron con la colaboración de alarifes moriscos, que eran expertos en trabajar la madera y la decoración en yeso.

A lo largo de su vida, la Casa del Cordón ha pasado por etapas de esplendor y decadencia. En el año 1906 se acometió una amplia restauración llevada a cabo por su propietario D. Víctor Conde, quien encarga las obras al arquitecto D. Vicente Lampérez. Además de reordenar la fachada principal e incorporar los miradores, derriba y reconstruye toda la fachada de la calle Santander con el fin de aumentar la anchura de esta calle.

Fachada principal

Es la parte más emblemática de todo el edificio y la que domina todo el conjunto monumental. Constituye un símbolo de la arquitectura civil burgalesa de finales del siglo XV. Está flanqueada por dos torres y coronada por una crestería, lo que le confiere un aspecto de palacio-fortaleza. Es el único edificio de la ciudad de Burgos que conserva pináculos, gárgolas y leones heráldicos, entre otros elementos decorativos.

La portada constituye el elemento más sobresaliente de toda la fachada. Se encuentra ubicada de forma descentrada con respecto al conjunto de la fachada, lo que pudiera explicarse por haber aprovechado el vano de una portada preexistente. En los ángulos superiores del vano de la puerta aparecen dos unicornios que son la representación alegórica de animales guardianes del edificio.

El escudo del linaje de los Velasco está enmarcado en una inscripción que dice: “Un buen morir onra toda la vida”. Del mismo modo, la inscripción que bordea el escudo de los Mendoza-Figueroa dice: “Omnia preterunt preter amare deum” (Todo pasa menos amar a Dios). Bajo ambos escudos encontramos la siguiente inscripción: “ESTA CASA MANDAR FACER DO PO FERNAZ DE BLASCO E DONNA MECIA MEDOÇA SEGUDOS CONDES DE HARO”

También encontramos en la portada el monograma IHS en el centro del sol eucarístico, un cordón franciscano que recuerda la devoción de los Condestables a San Francisco de Asís y da nombre al edificio y el escudo real. Presidiendo la crestería se encuentra una imagen de San Andrés, que era el patrono tutelar de los Velasco. En las esquinas de las dos torres están incrustados los escudos de las dos familias, en posición oblicua, en coronando las cresterías de ambas torres encontramos el escudo de los Velasco sostenido por un león y el de los Mendoza sostenido por un pegaso.

Fachada Este

También llamada fachada del Jardín, fue construida entre los años 1476 y 1482 sobre la Casa de la Princesa. De ella se conservan las columnas y capiteles góticos del siglo XIV, que son los vestigios más antiguos de todo el edificio. En la esquina norte de esta fachada, lindando con la calle del Cordón, existía una torre que fue derribada en el año 1601.

Fachada oeste

La primitiva fachada, de la que se desconoce la fecha de construcción, fue derruida a principios del siglo XIX para ampliar la calle de Santander. La actual fachada fue construida por el arquitecto Lampérez, autor de una amplia reforma general del edificio.

Patio

El patio porticado, con dos pisos de galerías, fue construidos entre los años 1484 y 1497, siguiendo el modelo de palacio renacentista italiano de aquella época. Cada lado está formado por cinco arcos de estilo gótico. En las balconadas podemos ver los escudos de las familias Velasco y Figueroa.

Principales acontecimientos históricos

La Casa del Cordón se ha significado a lo largo de su historia por haber sido residencia de los reyes de Castilla durante su estancia en Burgos y por la relevancia de algunos hechos acaecidos en ella.

En el año 1497 tuvieron lugar en la Casa del Cordón los esponsales del príncipe Don Juan, hijo de los Reyes Católicos, con la princesa Margarita, hija del emperador Maximiliano I de Alemania. Este príncipe murió después de su boda, por lo que pasó a ser heredera del trono la princesa Juana.

Los Reyes Don Felipe el Hermoso y Doña Juana es establecieron en Burgos el 17 de septiembre de 1506. Ocho días más tarde Don Felipe fallece en la Casa del Cordón y sus restos fueron trasladados provisionalmente a la Cartuja de Miraflores.

El acontecimiento más importante acaecido en la Casa del Cordón fue la incorporación del Reino de Navarra a la Corona de Castilla, hecho que tuvo lugar el 11 de junio de 1515.

El Rey Carlos I estuvo en Burgos en varias ocasiones desde 1520, cuando se dirigía a Alemania para ser coronado emperador, hasta 1556 camino de su retiro en el Monasterio de Yuste. En todas sus visitas se alojó en la Casa del Cordón.

También Felipe II se alojó en la Casa del Cordón en el año 1560 a su regreso de Flandes después de haber contraído matrimonio con Isabel de Valois.

Felipe III, Felipe IV, Carlos II y Felipe V fueron huéspedes de la Casa del Cordón durante sus visitas a Burgos.

Aunque no existe constancia documental, los Reyes Católicos recibieron en la Casa del Cordón a Cristóbal Colón después de su regreso del segundo viaje. Cuenta la tradición que el oro entregado por Colón a los Reyes fue donado a la Cartuja de Miraflores para dorar el retablo mayor, obra de Gil de Siloé. Hoy podemos ver en una placa colocada en el año 1947 junto a la portada principal una referencia a este hecho.

Rehabilitación

El 21 de enero de 1930, la Caja de Ahorros Municipal de Burgos adquiere el edificio y alquila sus diversas dependencias a familias, negocios y organismos. El deterioro del edificio fue cada vez mayor, hasta que en 1983 comienzan las obras de restauración y recuperación para convertirlo en la sede social de la entidad. Estos trabajos finalizaron en junio de 1987, cuando se traslada la sede social de la Caja desde su anterior ubicación en la Plaza de Santo Domingo de Guzmán.

La necesidad de excavar hasta tres plantas de sótano, la presencia de gran cantidad de aguas freáticas y la obligatoriedad de mantener las tres fachadas y el claustro del patio, obligaron a emplear unas técnicas avanzadas de congelación del terreno y la instalación de micropilotes para sustentar todo el claustro.

El patio está cubierto con una estructura artesonada de madera, rematada con pináculos que tamizan la luz y dan luminosidad y realce a la piedra. Algunas dependencias han sido enriquecidas con obras de artistas de gran renombre: Lucio Muñoz realizó el techo del zaguán y las puertas de la Sala del Consejo de administración; José Luis Sánchez es el autor del friso que rodea el patio y Amadeo Gabino es el creador de las puertas colocadas en las entradas situadas en la calle Santander.

La Casa del Cordón de Burgos fue declarada Monumento Histórico Artístico el 11 de mayo de 1968.

Desde Junio de 1987 es sede social de la Caja de Burgos. Para ello fue necesario llevar a cabo un ambicioso proyecto de reforma de este histórico edificio con el fin de adecuarlo a las necesidades propias de una entidad financiera que ahora ocupa su espacio.