VIII
Mejor ceder al resplandor
del horizonte, irrefutable.
Sueño de Dios la vida, no en paz los dioses
que inventaron la guerra y la palabra, legado de los muertos.
El fuego nombra. Con él hablamos
acerca de la luz, hablamos, con él, luz.
El compartir engendra el primer rayo
de sol, como el que veo caer sobre el marrón plumaje ... (ver texto completo)
Mejor ceder al resplandor
del horizonte, irrefutable.
Sueño de Dios la vida, no en paz los dioses
que inventaron la guerra y la palabra, legado de los muertos.
El fuego nombra. Con él hablamos
acerca de la luz, hablamos, con él, luz.
El compartir engendra el primer rayo
de sol, como el que veo caer sobre el marrón plumaje ... (ver texto completo)
IX
¿Medir nuestros sentires? ¿Cómo?
No hay medida para el miedo del alma.
Veces hay en invierno en que el secor aún arde.
Yo vi la luz en él, arreciando.
Frías sus manos
hablaban de lo irreversible.
El colibrí se nutre de la flor,
pero nosotros sólo de deseos. ... (ver texto completo)
¿Medir nuestros sentires? ¿Cómo?
No hay medida para el miedo del alma.
Veces hay en invierno en que el secor aún arde.
Yo vi la luz en él, arreciando.
Frías sus manos
hablaban de lo irreversible.
El colibrí se nutre de la flor,
pero nosotros sólo de deseos. ... (ver texto completo)