Los amigos: una familia cuyos individuos se eligen a voluntad.
Aiphonse Karr
Jesús no vino del mundo de «los cielos».
Vino del propio fondo de las almas;
de donde anida el yo: de las regiones
internas del Espíritu.

¿Por qué buscarle encima de las nubes?
Las nubes no son el trono de los dioses.
¿Por qué buscarle en los candentes astros?
Llamas son como el sol que nos alumbra,
orbes, de gases inflamados... Llamas ... (ver texto completo)
Eras un beso desnudo siempre a la puerta del viento
y un vendaval de cianuro a quien amarte quisiera,
eras portal generoso... en sin final primavera
y yo un otoño reseco... que mendigaba un invierno...
Eras la luz de esperanza de mis paisajes marchitos,
y vil puñal a quien sueñe con retenerte por siempre,
eras la fuente insaciable, eras el beso infinito,
y yo un amante deseoso de sólo amarte en presente.
Eras un beso desnudo siempre a la puerta del viento
y un vendaval de cianuro a quien amarte quisiera,
eras portal generoso... en sin final primavera
y yo un otoño reseco... que mendigaba un invierno...
El ABANICO DE MADAME MALLARMÉ
Como sin otra expresión
que un latir que al cielo anhela
el verso futuro vuela
de la exquisita mansión
Ala baja mensajera
es el abanico si
el mismo es que tras de ti
a sí propio espejo fuera
tan límpido (dónde cede ... (ver texto completo)
APARICIÓN
¡La luna se afligía. Dolientes serafines
Vagando -ocioso el arco- en la paz de las flores
Vaporosas, vertían de exánimes violines
Por los azules cálices blanco lloro en temblores.
-De tu beso primero era el bendito día.
Como en martirizarme mi afán se complacía,
Se embriagaba a conciencia con ese desvaído
Aroma en que -sin lástimas y sin resabio- anega
La cosecha de un sueño al alma que lo siega. ... (ver texto completo)
Tomar el trabajo con alegría y buen humor,

Disfrutar todo lo más que se pueda,

Y asi se lleban mejor las cosas.

-Hoy tenemos mejor dia ¡

SALUDOS
Luis yo trabajo con alegria y buen humor ya que me encanta lo que hago,
Suelo salir cansada pero es normal, los años no perdonan,
Si pero yo hoy note mas frio, ya ves quiere salir el sol pero no hay manera
Un abrazo
Buenas tardes Luis, Como lo sabes tocara trabajar todas las fiestas, solo me dan año nuevo, por que lo pedi, en el hoten no se cierra y las fiestar se reparten,
Bueno yo ya estoy acastumbrada, son 7 años haciendo lo mismo
Que tengas un feliz dia
Un cariñoso saludo
Tomar el trabajo con alegría y buen humor,

Disfrutar todo lo más que se pueda,

Y asi se lleban mejor las cosas.

-Hoy tenemos mejor dia ¡

SALUDOS
Buenas tardes Luis, Como lo sabes tocara trabajar todas las fiestas, solo me dan año nuevo, por que lo pedi, en el hoten no se cierra y las fiestar se reparten,
Bueno yo ya estoy acastumbrada, son 7 años haciendo lo mismo
Que tengas un feliz dia
Un cariñoso saludo
Pensamientos
Hay días de hermosas flores
y tiempos de bellos colores
hay colores que son del alma
y que brillan como infinitos soles

Hay días de belleza en cada rincón
todo lo que mires esta en calma
es porque miras con el Corazón
y ves con los ojos del alma ... (ver texto completo)
Buenos días Victoria Serna.

Felices vacaciones; pero no te fastidiarán las fiestas
y tendras que trabajar?

Un afectuoso saludo.

APRENDIENDO A QUERERSE A SI MISMO

NUESTRA CIVILIZACIÓN INTENTA INCULCAR PRINCIPIOS COMO EL ... (ver texto completo)
Buenas tardes Luis, Como lo sabes tocara trabajar todas las fiestas, solo me dan año nuevo, por que lo pedi, en el hoten no se cierra y las fiestar se reparten,
Bueno yo ya estoy acastumbrada, son 7 años haciendo lo mismo
Que tengas un feliz dia
Un cariñoso saludo
Buenos dias Luis
Te deseo un feliz dia
Un cariñoso saludo
Buenos días Victoria Serna.

Felices vacaciones; pero no te fastidiarán las fiestas
y tendras que trabajar?

Un afectuoso saludo.

APRENDIENDO A QUERERSE A SI MISMO

NUESTRA CIVILIZACIÓN INTENTA INCULCAR PRINCIPIOS COMO EL ... (ver texto completo)
Buenos dias Luis
Te deseo un feliz dia
Un cariñoso saludo
Buenos dias amigos de Narros que tengais un feliz dia,
Un cariñoso saludo
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos. ... (ver texto completo)
La enferma o la encamada

Había sufrido una caída diez años antes, cuando pasaba unas vacaciones esquiando en Chamonix con su novio. La lesión tenía algo que ver con la espalda. Los médicos no pudieron encontrar nada, nadie veía nada anormal en su espalda; y, sin embargo, le dolía, decía ella. La realidad era que no estaba segura de conservar a su hombre a menos que fingiera una lesión, adquirida precisamente estando con él. Philippe, sin embargo, estaba muy enamorado de ella, así que no debería haberse preocupado tanto. No obstante, enganchar firmemente a Philippe y asegurarse, además, una vida de ocio -por no decir pasarse el resto de sus días echada boca arriba, o como prefiriese tumbarse cómodamente -no era pequeña ventaja-. ¿Cuántas mujeres podían pescar a un hombre para siempre, sin darle nada en absoluto, sin siquiera hacerle la comida, y que, a pesar de todo, las mantuviese a un nivel bastante bueno?
Algunos días se levantaba, principalmente por aburrimiento. A veces estaba levantada cuando hacía sol, pero no siempre. Cuando no hacía sol, o amenazaba lluvia, Christine se sentía fatal y se quedaba en la cama. Entonces su marido, Philippe, tenía que bajar con la bolsa de la compra y al volver ponerse a cocinar. La única cosa de la que hablaba Christine era "cómo me siento". Obsequiaba a las visítas y las amistades con un largo relato sobre inyecciones, píldoras, dolores en la espalda que la habían dejado sin dormir el miércoles pasado y la posibilidad de lluvia para mañana, por el modo en que se sentía.
Pero siempre se encontraba bastante bien cuando llegaba agosto, porque ella y Philippe se iban entonces a Cannes. Sin embargo, su estado podía ser malo muy a principios de agosto, debido a lo cual Phílippe tenía que contratar una ambulancia para ir a Orly, y luego un acomodo especial en el avión a Niza. En Cannes se sentía capaz de ir a la playa todas las mañanas a las once, nadar unos minutos con ayuda de un flotador en forma de alas, y tomar una buena comida. Pero a finales de agosto, de vuelta en París, sufría una recaída a causa de toda la agitación, las comidas fuertes y el esfuerzo físico general, por lo que, una vez más, tenía que meterse en la cama, con su bronceado y todo. A veces les mostraba sus bronceadas piernas a las visitas, suspiraba, llena de recuerdos de Cannes, y volvía a taparse con las sábanas y la manta. Septiembre anunciaba ya el comienzo del triste invierno. Philippe ya no podía dormir con ella; aunque bien sabe Dios que él pensaba que se había ganado un trato mejor, puesto que había trabajado hasta dejarse los dedos para pagar las incontables facturas de los médicos, los radiólogos y las farmacias. Tendría que enfrentarse a otro invierno solitario, ni siquiera en la misma habitación que ella, sino en la habitación contigua.
-Pensar que yo soy el causante de todo esto -le dijo Philippe a uno de sus amigos- por haberla llevado a Chamonix.
-Pero ¿por qué se encuentra siempre bastante bien en agosto? -contestó el amigo-. ¿Crees de veras que es una enferma? Recapacita, hombre.
Philippe empezó a recapacitar, porque otros amigos le habían dicho lo mismo. Recapacitar le llevó años, muchos años de agosto en Cannes (a un precio que consumía los ahorros de once meses enteros) y muchos inviernos durmiendo principalmente en el dormitorio de los invitados, y no con la mujer a quien amaba y deseaba.
Así que el undécimo agosto en Cannes, Philippe hizo acopio de todo su valor. Nadó mar adentro detrás de Christine con un alfiler entre los dedos. Clavó el alfiler en su flotador e hizo dos pinchazos, uno en cada ala blanca. No estaban muy lejos de la orilla, el agua les cubría justo por encima de la cabeza. Philippe no estaba en muy buena forma. No sólo se estaba quedando calvo, cosa que no tenía mayor importancia en semejante situación, sino que había echado tripa, lo cual no habría sucedido, pensaba él, si hubiese podido hacer el amor con Christine durante la última década. A pesar de ello, Philippe intentó y consiguió hundir a Christine, aunque al mismo tiempo tuvo cierta dificultad para mantenerse a flote. Sus confusos movimientos, vistos por unas cuantas personas finalmente, parecían los de un hombre tratando de salvar a alguien que se ahogaba. Y, por supuesto, eso fue lo que le contó a la Policía y a todo el mundo. Christine, pese a que tenía suficiente grasa como para flotar, se hundió como un pedazo de plomo.
Christine no supuso ninguna pérdida para Philippe, salvo el gasto del entierro. Pronto le desapareció la tripa y, con gran sorpresa suya, se encontró de repente en buena posición económica, en lugar de tener que gastar hasta el último céntimo. Sus amigos le felicitaron, pero cortésmente y en abstracto. No podían decirle exactamente: "Gracias a Dios que te has librado de esa hija de puta", pero le dijeron lo más aproximado a eso. Al cabo de unos seis meses conoció a una chica muy simpática, llena de energía, a quien le encantaba cocinar y, además, le gustaba acostarse con él. A Philippe incluso le volvió a crecer el pelo. ... (ver texto completo)