El interrogado respondió que se llamaba Valdovinos y era hijo del rey de Dacia y sobrino del marqués de Mantua. Añadió que su esposa, la hermosa princesa
Sevilla, hija del monarca moro de aquel reino, convertida a la religión cristiana, por llegar a ser su consorte, había tenido la desgracia de encender el fuego de una torpe pasión en el hijo del emperador Carlomagno, el príncipe Carlos o Carloto, el cual había dispuesto arteramente una partida de
caza con el perverso designio de asesinarle a él
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