TEXTO SURREALISTA
El mundo fisíco todavía está allí. Es el parapeto del yo el que mira y sobre el cual ha quedado un pez
color ocre rojizo, un pez hecho de aire seco, de una coagulación de
agua que refluye.
Pero algo sucedió de golpe.
Nació una arborescencia quebradiza, con
reflejos de frentes, gastados, y algo como un ombligo perfecto, pero vago y que tenía color de sangre aguada y por delante era una
granada que derramaba también sangre mezclada con agua, que derramaba sangre cuyas líneas
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