Crecía en mi la angustia de que no nos encontraríamos, de que entre tanta gente, y sin nuestro querido peto rojo nuestra presencia pasaría inadvertida, pero a pesar de todo mantuvimos la cordura, ya que no hace tanto tiempo que no nos vemos como para no reconocernos.
Dentro de un ratito sigo que tengo cosillas que hacer.
Dentro de un ratito sigo que tengo cosillas que hacer.