"Si, eso es, estoy confundida" piensa Sonia y se levanta de golpe del banco.
- Lo siento, Pedro, no puede ser.
A pesar del dolor en el tobillo, Sonia está dispuesta a volver al Kairos andando. Pedro, la detiene,
- Estás loca, te vas a hacer más daño en el tobillo volviendo tu sola.
La coge de los hombros, la acerca a él, su pulso se acelera, porque nunca imaginaba que le abriría asi su corazón y se lanza al vacío.
- Sonia, me gustas, hemos sido
amigos desde pequeños, pero poco a poco me he dado
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