Y eso que era el Espíritu
Santo el que bajaba de allá donde viva e iluminaba a los miembros del cónclave. Ahora resulta que se pasan los deseos u órdenes del palomo por sus eminenciados escrotos y dimiten cual político corrupto, perdón, hablaba en sueños. Abandona como quien no sabe seguir el
camino, y piensa que será mejor que lo haga otro.
Esta visto que predican lo que quieren y hacen lo que les viene en gana.
Una de dos, o es todo la mayor mentira de la
historia, o la historia no ha dado
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