Lejos de alentar rencillas y sabiendo que la iglesia es de todos, aunque al señor parroco no le hagan gracia ciertos canticos, cada persona tiene sus manías, ante el hecho de cantar a la Virgen despues de la misa no creo que nadie se hubiera opuesto. Las tradiciones y la cultura están por encima de actitudes puntuales, de gustos temporales. Creo, y es mi opinión, que con todo el respeto del mundo podíais haber cantado dentro, a pesar del gusto o disgusto del señor cura, alentando al entendimiento a traves del mutuo respeto. Un cordial saludo.