Hace unos días y coincidiendo con el día de Todos los Santos me desplacé desde la ciudad donde vivo a mi pueblo Turleque y como muchos turlequeños pasé por el cementerio para ver a mi padre, mis abuelos, mis bisabuelos y los tatarabuelos de mis hijos que allí descansan y, cómo no, siempre damos una vuelta para ver el lugar y tumba donde descansan tantas y tantas personas queridas muy especialmente por sus familiares pero no menos apreciadas por todos los que hemos nacido y vivido en ese marivilloso pueblo y que al ver su fotografías remueven en nuestro interior los más bonitos y distantes recuerdos que todos tenemos de ellos y nos hacen sentir y apreciar más a Turleque y a sus gentes, nuestra gente. Dicen que no hay nade que envejezca tanto como ver o conocer la noticia de alguien que ha fallecido y conocimos en nuestra niñez, pues esa sensanción es la que yo he sentido y me hace reflexionar sobre nuestros valores y sobre el respeto a nuestros mayores. Realmente se merecen todo nuestro cariño, respeto y ayuda AHORA mientras podamos disfrutar de ellos y ellos de nosotros.