NAVALMORALEJO: Por lo menos, en esa leyenda verdadera de San Antón...

Por lo menos, en esa leyenda verdadera de San Antón se especificaría la forma en que el jabalí endemoniado "perturbaba la paz del convento": esto es, acudía el so gorrón ante sus puertas todos los días a que le dieran bien de comer (hasta que San Antón, como dices, le hizo el debido exorcismo y lo hizo su mascota, es decir, lo encerró para siempre en el corral a pan y agua). He ahí el origen de la costumbre del "guarrillo de San Antón" (o tampoco eso es verdad, porque, vamos, esto ya rayaría en el ateísmo...).