NAVALMORALEJO: ¡Pues vaya birria de jabalí endemoniado si sólo se...

¡Pues vaya birria de jabalí endemoniado si sólo se dedicaba a pedir comida!¡Qué poca imaginación!. Los jabalíes endemoniados de antaño, al igual que el de Calidón, proferían tan temibles aullidos que, aún siendo escuchados desde enormes distancias, congelaban el corazón de los más aguerridos corazones. Y sus ojos, al igual que los de la Medusa tras ser decapitada por el valeroso Perseo, aparecían inyectados en sangre y congelaban a todo aquél que osase mirarlos. Pues era tal el pavor que infundían. Pero además, por sus pútridos hocicos expelía rugientes llamas como si se tratasen de las mismísimas entrañas del Etna o del yunque del maltrecho dios en el momento de forjar los divinos rayos. ¡Y qué decir de las cerdas de su lomo! que encrespadas se asemejaban a las puntiagudas cumbres de los más negros montes del Averno. ¡O de sus negras pezuñas!¡O de su emponzoñada baba!. ¡Esos sí eran jabalíes endemoniados en condiciones y no esa cuchufleta de cerdito en cartón piedra con el que se acompaña al santo hoy en día!