Mi amiga, la "bonita" (he aquí otro inquebrantable incondicional suyo), no tiene motivo alguno por el que picarse, porque, como tú bien dices, es valioso aceite dorado que por su propia naturaleza se destaca y se diferencia inexorablemente del simple y vulgar agua, clara, sí, pero por insulsa, insípida, incolora, vacía, carente de la más mínima atracción...