Veamos de una vez por todas (y con esto ya acabo, ¿vale?)... Te presentas con una falsa identidad de Hermenegildo el Etíope y unos pasan rápido de ti mientras otros te seguimos el juego para echar esas risas de las que hablas; empleo para ello algunas referencias mitológicas (a Eos, Titono y Memnón) y menciono a algunos literatos (a Faulkner y Dostoievsky, en lo cual en realidad hay referencias cinematográficas), y tú me llamas plasta, listillo y no sé qué más, aparte de entrever en ciertas alusiones una mala intención (que si Memón, que si lo del betún, que si ahora lo de los chuchos de la calle... -¿no serás tú el que tienes los complejos?-); y yo entonces, digamos que me pongo serio y te replico ya con lo que me resulta más fácil, con esa actitud y superioridad intelectual que tanto te molesta según tus erradas impresiones.