Pues sí, un minuto de silencio por mi insigne colega difunto, el Sr. Don F. Lázaro Carreter, quien, logros profesionales aparte, tiene el mérito, extraño entre los filólogos, de haber sido conocido y aceptado gratamente por el gran público.
Y más que escandalizarse, de haber entrado en este
foro lo que habría hecho es encontrar un inagotable filón para sus "dardos" (por ejemplo, podría haber hablado de ese lapsus mental que lleva a alguien a escribir el monstruo "inmoviliaria" creyéndose que en
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