Volviendo muy temprano a la ciudad Jesús sintió hambre: Vió una higuera junto al camino, se acercó a ella y no halló más que hojas. Dijo entonces: "Jamás brote de tí fruto alguno". Y la higuera se secó al instante. Los discípuos, ante su asombro, le preguntaron que porqué se había secado la higuera y el les respondió que se había secado por la la Fé.