No había en realidad, nada en especialmente único o importante para este niño, sus tesoros, eran el amor de los padres, la compañía y el cariño de su abuelo, la amistad de sus amigos, y la admiración de su hermanito que lo miraba siempre con ojos de quien mira a un superhéroe.
Todo iba muy bien hasta que, conoció a Martín, un nene humilde que vivía con sus padres en una casita modesta. Lo siguió varios días, a la escuela, a jugar a la pelota con los amigos, ayudando a lavar los platos a la mama, a cortar el pasto al papa, a jugar al ajedrez con el abuelo, a contar estrellas en la terraza, a ayudar a su hermanito Coki con la tarea…. en fin, paso días y días sin descubrir que era lo mas preciado para Martín.
Es así que pasó horas acompañando a una señora paquetiiiisima hasta darse cuenta que su objeto mas preciado era un anillo con una gran piedra azul. Se lo quitaba para mirarlo en la luz de la lámpara, para admirarlo en la luz de la ventana, para verlo a la luz de la luna Alpiste espero paciente el momento de distracción y zum! Escondió el anillo.
Este trabajito, a nuestro amigo le encanta, y se divierte mucho cuando la gente busca y busca lo perdido. Pero, para saber que cosa tiene que esconder, tiene que pasar un tiempito observando, que es aquello tan necesario, que alguien tenga que buscarlo de inmediato y sin perder tiempo.
Quien no estiro la mano para tomar una toalla del toallero, y oh sorpresa, allí no había nada: Alpiste. Quien no fue apurado a tomar la llave del llavero y Oh sorpresa! Allí no estaban: Alpiste. Quien no se levanto apurado a ponerse los zapatos y Oh sorpresa! Faltaba uno: Alpiste.
Bueno, todas aquellas cosas que la gente más necesita y quiere: entre sus trofeos podemos hallar aritos, anteojos, billeteras, llaves, encendedores, celulares, peines, perfumes, monedas. Es especialista en celulares y controles remotos.
Le gustan las grandes ciudades, porque allí la gente vive apurada, corriendo de aquí para allá, y muchas veces, pierde la pista de los objetos que mas necesita. Ese es justamente el trabajo de Alpiste, estar atento, y, cuando la persona se distrae….. zaz! se adueña del objeto en cuestión, y corre rápido a esconderlo, luego, se sienta en un lugar cómodo a descostillarse de la risa, mientras el distraído se vuelve loco busca que te busca aquí y allá.
Que cosas le gusta esconder?
Viaja con su caja rodante mágica por el mundo, su trabajo, hacer travesuras y bromas a los distraídos, se llama Alpiste, y es un simpático y escurridizo duendecillo. Vino directamente de los Alpes, en un barco, y se quedo en la Argentina.
El duendecillo Alpiste
¿Ya le has comprado la salsa a tú hermana ó era ella quién la tenía que comprar?
Yo a ella, lleva un mes diciendo que se la compre y se me olvida siempre.
¿Ya le has comprado la salsa a tú hermana ó era ella quién la tenía que comprar?
y colorín, colorata,
así termina el cuento de los piratas.
parche en el ojo, pata de palo,
gatos piratas y musiqueros,
en el asunto de divertirse…
¡como cantores somos primeros!
somos piratas de cuatro patas,
y aunque no vamos a navegar,
a las espadas y a los cañones
los usaremos para cantar.
- Es un viaje demasiado largo. Pueden caer al agua y no les gustará. Ese tesoro es un baúl lleno de huesos. Necesitamos cantores de serenatas…- responde Córcholis y los convence.
Vestidos de piratas, la gata Ágata, su esposo Fortunato Malagato y sus hijos, los cuatro gatitos: Robertito, Cholito, Nito y Tito, forman una divertida comparsa que canta por las noches, recorriendo el barrio en un barco con rueditas. No corren ningún peligro y divierten a todos con esta canción: