Yo también tengo una foto a la entrada de la cueva.
Al verla en pequeño creía que eras tu
Yo también tengo una foto a la entrada de la cueva.
Dormía entre las últimas matas de enebro; se bañaba al amanecer en los solitarios lagos de la montaña y al regresar de la penosa excursión a los Picos, se refrescaba revolcándose desnudo sobre la nieve...».
Todo esto me lo había contado mi hermano. Es una pena que no sepa poner fotos, porque tengo un montón.
Dormía entre las últimas matas de enebro; se bañaba al amanecer en los solitarios lagos de la montaña y al regresar de la penosa excursión a los Picos, se refrescaba revolcándose desnudo sobre la nieve...».
En ellos se perdía meses enteros, llevando por todo ajuar un zurrón con harina de maíz y una lata para tostarlo al fuego de la hierba seca, su carabina y cartuchos. Vino no bebía, bebía agua en la palma de la mano; carne sólo la del rebeco que abatía con certero disparo de su escopeta y cuya asadura tostaba sobre la misma lata del mismo fuego.
Ejerció una actividad montañera, cazadora, naturista y desinhibida que alimentó el mito. Cuenta don Alejandro Pidal: «Su verdadero teatro eran los Picos de Europa, Peña Santa, la Canal de Trea, los gigantescos Urrieles asturianos.