- Lo siento Príncipe, pero por el camino me encontré con tanta gente que lo necesitaba más que usted, que lo repartí todo.
Con voz temblorosa la muchcha pudo decir:
- Me puedes explicar porque te has querido burlar de mi no regalándome nada. Dijo el Príncipe dándole la espalda a la muchacha.
Pocos minutos después el mayordomo se presentó anunciando a la muchacha que no le había hecho ningún regalo y por supuesto el Príncipe le preguntó:
Hizo llamar a su mayordomo y le pidió que localizara a la muchacha que se estaba burlando de él y que su regalo había sido nada.
Pero el Príncipe se fijó en un regalo que era una simple caja, a decir verdad era una caja muy bonita de madera, pero lo que más le llamó la atención al Príncipe fue que la caja estaba abierta y dentro no había nada, estaba completamente vacía y por supuesto el Príncipe no entendió nada.
Los regalos eran espectaculares, joyas, cofres repletos de oro y diamantes, caballos traidos de Arabía, Toneles del mejor vino español y otros muchos y de los más variados de todo el continente.
Todas las muchachas del reino, de algunas ciudades del alrededor e incluso de algunos paises extranjeros, se dieron cita el gran día del cumpleaños del Príncipe.
La sorpresa fue mayúscula y creó una gran espectación y alegría allá donde la noticia se escuchaba.
- El día del cumpleaños del Príncipe, que será dentro de catorce días y catorce noches, la muchacha que le haga a mi hijo el mejor regalo y por tanto el que más le guste a él, la eligirá como esposa para acabar siendo la reina de este castillo.
Su padre el rey hizo el anuncio que todo el reino esperaba.
Hace mucho tiempo vivía un Príncipe en un enorme castillo, que buscaba princesa con quien casarse y tener muchos hijitos.
El Príncipe enamorado.
A partir de aquel día, Carlitos se sentaba largas horas a mirar las estrellas que iluminaban el cielo y en ciertas ocasiones su padre al regresar del trabajo, lo encontraba profundamente dormido sobre la silla.
Ante aquellas palabras tan tiernas e inocentes, el hombre abrazó a su pequeño hijo y le dijo: ¡Hijo tiene mucha razón tu amigo imaginario, yo se que tu madre nos quiere mucho y desde el cielo nos esta protegiendo, iluminando nuestro camino con miles de estrellas!.