- Hijo, debes levantarte, acaso ¿Te has roto algo?- Padre, le dijo el caballito, creo que no me he roto nada, sin embargo, un caballo nunca se cae y cuando lo hace, le resulta sumamente difícil levantarse.
Se acerco a él para averiguar si se encontraba bien, y el pequeño no lograba levantarse, muy asustado le dijo a su padre: - Siento que no podré volverme a levantar, me siento muy lastimado de una pata.
Una mañana, salieron como era su costumbre a correr, estaban muy felices porque era un día espléndido, cuando de repente el pequeño caballo tropezó y cayó rodando, su padre se detuvo de inmediato volviendo sobre sus pasos para ver que le había sucedido a su pequeño hijo.
Padre e hijo disfrutaban mucho de estas carreras y el compartir sus conversaciones que tanto bien hacia a ambos, siempre tenían pláticas de lo más amenas y realmente existía una comunicación constante entre ellos.
Cuentan que cierto día, estaban en el bosque un caballo y su pequeño hijo, ambos gustaban de correr sin rumbo fijo, solo por el placer de sentir el cálido aire sobre sus cabezas.
a correr...
Unos cuentos.
Ana qué tal han llegado los viajeros?
Todavía no me han llamado.
Ana qué tal han llegado los viajeros?
¡Se me estropeó el despertador! (La Bella Durmiente)
Lo único de que me arrepiento en esta vida es que no soy otro.
Yo creo que todo el mundo ha entendido.
Si digo cueste el esfuerzo que cueste.
Ya sabes que no.
Bueno, pues hasta mañana a todos. Es mejor retirarnos ganando.