PENSAMIENTOS MIOS:
Calles solitarias en
Santiuste,
recuerdos perdidos que vagan entre los
caminos de tierra pisada, no cemento.
Senderos vacíos, repletos de silencio, con fantasmas que rondan en sutiles
paseos de mortaja artera, y en sola connivencia con perros que pasan.
Barro y paja que cohabitaron juntos ahora se extinguen tras años de usanza, llegan los cementos, el ladrillo, las
piedras en florido pique como siempre ocurre al venir lo nuevo en otras mudanzas.
Las calles vacías,
verano e
invierno, para desesperanza de quien allí mora, para regocijo de los que no están porque en su mente mora lo impasible, siempre lo perpetuo; recuerdos para aquellos que fueron antaño vitales los anclamos en aquel entorno y, como él, ahí siguen invariables y sempiternos.