También debemos revisar el sistema eléctrico, el de frenado y el de suspensión.
Una vez por semana conviene mirar los niveles de líquidos que emplea el coche. Esto es: el aceite, el líquido refrigerante, el líquido lavaparabrisas, el líquido de la servodirección y el líquido de frenos.
Revisiones periódicas
Si a pesar de todo salta una piedra y produce un impacto en el cristal, debemos repararlo cuanto antes, ya que con el impacto el cristal puede quedar debilitado y con un golpecito podría rajarse.
Tenemos que guardar siempre la distancia de seguridad en la carretera. Y no solo para evitar accidentes, si no porque de este modo evitaremos que alguna piedrecita procedente de algún camión dañe nuestro parabrisas.
Mantén la distancia de seguridad
Cuando están secas o desgastadas no funcionan adecuadamente. Por eso es recomendable cambiarlas cada año.
Aunque parece un detalle insignificante, de vez en cuando conviene comprobar el estado de las escobillas del limpiaparabrisas. Hay que limpiarlas cada cierto tiempo, comprobando que no quede suciedad en las gomas.
Las escobillas del limpiaparabrisas
De esta forma, el vehículo lucirá como nuevo. Además es importante proteger los asientos, con algún tipo de funda que los proteja.
Mantener el interior del coche como si estuviera nuevo también es importante. Podemos sustituir las alfombrillas de fábrica por otras, para que se desgasten las nuevas, y cuando queramos vender el coche volver a colocar las primeras.
Proteger el interior
Por eso, siempre que puedas, procura taparlo con una lona. Eso lo mantendrá limpio y a salvo, y prolongará su vida útil.
Si tu coche no duerme en garaje, sabes que está expuesto al sol, al viento, a las lluvias, a la nieve y... ¡a los pájaros!