En Benarés, una de las siete ciudades santas del hinduismo, las aguas del Ganges se inundan del olor de los cuerpos calcinados, una sensación nueva y escalofriante para el turista.
En la India es costumbre que a los difuntos se les cubra de flores, se les incinere y, sobre una base de tablones, se les empuje hacia el agua del río.
Cuando en el año 79 d. C. el fuego del Vesubio acabó con la vida de más de 2.000 personas que quedaron petrificadas por las cenizas y congeló para siempre templos, anfiteatros y villas patricias, también nació el escenario más provocador y escalofriante del planeta, Pompeya.
Pompeya
De ahí la existencia de las sorprendentes criptas conocidas como 'Ciudades de los muertos'. No te corre sangre por las venas si no te estremeces al visitarlas...
Dado que Nueva Orleáns se encuentra a unos 5 pies por debajo del mar, los difuntos en esta ciudad no pueden ser sepultados bajo tierra.
Las Ciudades de los muertos, en Nueva Orleáns
Es inevitable que los pelos se pongan de punta recorriendo los innumerables pasillos de esta locura arquitectónica que actualmente alberga el Museo Nacional de Arte Contemporáneo.
El dictador Nicolae Ceaucescu ordenó la construcción de esta inmensa mole en los años 80. Se trata del edificio más grande de Europa, figurando en el Libro Guinness de los Récords.