Cambio de plaza
El bebé fue encontrado en el cubo de la basura una hora después del aterrizaje y la madre fue descubierta cuando acudió a las autoridades totalmente pálida y ensangrentada argumentando que había perdido el pasaporte.
Entró embarazada en el avión y, en pleno vuelo, se puso de parto. Hasta aquí nada extraño ya que incidentes como este suelen ocurrir de vez en cuando. Lo que ya no es normal es que la madre ocultase a todos que había parido y decidiera dejar abandonado al recién nacido en uno de los lavabos del avión.
Objetos "perdidos" en cabina
. Fue arrestado. Se defendió diciendo que sus pantalones eran demasiado apretados y que esa era la única manera de "aflojarlos".
Los hay que ni siquiera pueden esperarse al ir al baño y dejan fluir sus impulsos sexuales en su propio asiento. Es el panorama con el que se encontró la australiana Simone Holt cuando despertó y notó que su vecino de asiento movía demasiado la mano -algo ocultaba debajo de la bandeja- y estaba demasiado rojo y sudoroso.
Manualidades en el asiento
Otro que usó de la misma manera los lavabos del avión fue el magnate y propietario de Virgin Richard Branson. Según ha reconocido él mismo, perdió la virginidad en un avión con una mujer casada cuando él apenas llegaba a los 19 años
El buen uso de los lavabos
Hoy la única misión de las azafatas es ayudar a los clientes pero con un límite que no todas aplican. Es el caso de la azafata Lisa Robertson que fue despedida después de haberse "arrimado" demasiado al actor Ralph Fiennes durante un vuelo Darwin-Mumbai.
Hace unas décadas las azafatas de vuelo eran poco más que un reclamo o un objeto sexual debido a que la mayoría de los que usaban el avión eran hombres de negocios. De ahí que las faldas de los uniformes fueran demasiado cortas.
Una azafata demasiado implicada
Así le pillaron las azafatas cuando se percataron de que algo raro sucedía al ver que la cola para usar el baño cruzaba medio avión y por debajo de la puerta comenzaba a asomar agua.
Dos circunstancias fueron determinantes en el comportamiento del señor Jin Sheng: era la primera vez que viajaba en avión y llevaba una semana sin ducharse. Así que ni corto ni perezoso se dirigió a los lavabos del avión, se desnudó de cintura para arriba y comenzó a pasarse la esponja por su cuerpo.
El aseo personal es lo primero