Y ella no supo que responder como la primera vez. Y vino otro día el hijo del rey y salió la hermana menor a reger la albahaca, y la preguntó como antes:
Y ella no supo que responder y él se fue para su palacio. Y al día siguiente volvió y salió la hermana segunda a regar la albahaca, y el hijo del rey la preguntó como antes:
Y ella le dio el beso y se quedó con la puntilla.
--Por esta puntilla un beso.
Y él le dijo:
-- ¿Cuánto quiere usted por esta puntilla?
Y llegó a la casa en donde vivían las tres hermanas y salieron a ver que vendía. Y la hermana menor escogió por fin una puntilla y le dijo al encajero:
Y entonces el hijo del rey como estaba muy avergonzado de ver que no habia podido responder a la pregunta de la hermana menor, se metió a encajero y salió a vender encajes a todas partes.
Y como el hijo del rey no supo responder a esta pregunta, se fue a su palacio muy avergonzado.
--Señorito aventurero, ¿cuántas estrellas tiene el cielo?.
Y ella le respondió:
El tercer día, cuando volvió el hijo del rey a pasar por la casa, la hermana menor pasó a regar la albahaca, y él le hizo las misma pregunta que a las otras:
Tampoco supo responder y el hijo del rey se fue para su palacio.
Y como no supo responder se fue el hijo del rey para su palacio.
Un día salió a regar la mata de albahaca la hija mayor. Y cuando estaba regándola, pasó por allí el hijo del rey y le dijo: