* Afrontada la situación y con las cartas sobre la mesa, sólo nos quedan dos opciones: perdonarle o pedirle el divorcio.
* Si lo niega todo pero tú continuas teniendo sospechas, toma las medidas precisas para probar si existe o no esa relación.
Lo mejor es sentarte frente a tu pareja y plantear tus dudas acerca de su fidelidad.
¿Cómo debemos actuar en estos casos?
Sólo hay dos posibles soluciones: Una es no afrontar el problema y creer que no pasa nada y otra es plantarle cara a la situación.
Si hay efectivos indicios de un cambio radical en la vida y la “estética” de nuestra pareja, parece lógico que empecemos a sospechar algo.
Evidentemente estos pueden ser signos de infidelidad o no, no hay que alertarse si no se está absolutamente seguro y empezar a ver cosas donde no las hay.
* Llega a casa mucho más tarde, más reuniones, más trabajo… muchas excusas que antes no se daban casi nunca. Y si preguntas al respecto contesta con vehemencia, poniéndose a la defensiva.
* Hobbies desconocidos, ahora de repente prefiere escuchar “hip hop” cuando antes lo máximo que escuchaba era el partido de futbol en la radio. Cuanto menos, hay que considerar que el cambio es raro.
* Empiezas a notar que tu pareja se arregla mucho más, intenta parecer más joven, más atractivo o atractiva, cuando nunca conseguiste que cambiara un mechón de pelo hacia el otro lado. ¿Qué ocurre aquí?
* Tu pareja cambia de hábitos sexuales, de repente ya no quiere mantener relaciones o por el contrario, quiere mantenerlas de forma muy diferente o poco habitual.
Veamos si las señales se ajustan de alguna manera a estos cambios:
Como saber si me ha sido infiel?
Siempre existen señales que nos avisan que algo raro pasa, nuestra pareja no se comporta igual con nosotros y al pedir explicaciones obtenemos respuestas como “la culpa la tiene el estrés del trabajo”, “últimamente estoy más cansado o cansada que de costumbre”.
cuentos populares españoles.
Y se metió la zorra entonces en el cubo ande había bajado. Y el lobo se metió en el otro cubo y, como pesaba más, se deslizó para abajo y la zorra subió para arriba. Y hay se quedó el lobo buscando el queso, y la zorra se fue muy contenta a ver a sus zorritos.
--Pero no sea usted torpe. Metasé usted en el otro cubo y verá como así entra fácilmente.