John F. Kennedy gana el
premio a la "metedura de pata que nunca fue" con su famosa frase "Ich bin ein Berliner". Durante años, los medios de comunicación y el público en general creyeron que Kennedy se había equivocado diciendo "Yo soy una rosquilla de mermelada" (Berliner es, en efecto, un tipo de
pastel relleno de mermelada) en lugar de "Yo soy un ciudadano de Berlín". (Nota del traductor: Algo que sólo podía ocurrir en
EEUU, sin duda)